Si estás leyendo esto, quizás hayas tenido el mismo problema que yo. Me ha pasado en tres fatídicas ocasiones que intentaba hacer cupcakes y salían hundidos en el medio, derramados hacia los costados o pegados en el papelito...y era frustrante. Probaba con recetas diferentes, cambiaba la proporción de los ingredientes, reemplazaba la leche por crema y volvía a la receta tradicional. Pero nada funcionaba y al abrir el horno me reencontraba con un desastre culinario.
¿A qué se debía esto? En primer lugar, si uno espera obtener bonitos cupcakes, nunca, es decir NUNCA se deben alterar las proporciones de la receta. Si dice "dos tazas"...de tal cosa, usá la misma taza para medir siempre. Eso sí, hay algo que es fundamental y hay que tener en cuenta en todo momento: el factor grasa. Así sea aceite o manteca (otra vez, depende de la receta). Es ése el punto clave... ¿Por qué? Porque un exceso de grasa hace que los cupcakes se peguen y queden hundidos en el centro. Aquí hay que tener cuidado con las recetas que se encuentran en internet...
Probablemente, si la intención es hacer entre cuarenta y cincuenta cupcakes (dependiendo del tamaño) sería razonable que lleven "180 gr de manteca"; pero si es una receta para quince a veinte cupcakes, ¡ojo! Mi recomendación es que nunca excedas los 50 gr de manteca.
Esto tampoco quiere decir que uno no pueda experimentar y deba atarse siempre a las recetas tal cual como son, pero es bueno tener algunas consideraciones para que los cupcakes no se arruinen. Entonces, hay que cuidar las proporciones y tener moderación con la materia grasa, en especial la manteca. El tratamiento de la manteca también influye, y para ilustrarlo contaré algo que me pasó cuando estaba horneando con una amiga.
Está llegando el invierno, hace frío, y a veces la manteca sigue demasiado firme cuando la vamos a utilizar. En este caso se nos ocurrió que podíamos darle una mano a la naturaleza y acelerar un poco el fundido de manteca... Hicimos esto:
El secador de pelo parecía una buena idea, pero sospecho que derretimos demasiado la manteca y eso, sin dudas, alteró la consistencia de los cakes. Igualmente quedaron sabrosos, aunque no se levantaron lo suficiente, y la receta de cupcakes de capuccino podría haber quedado mejor, ya que algunos sufrieron el típico hundimiento en el centro. Nada que no podamos disimular con un poco de chocolate, de todas maneras, pero es importante hacer las cosas bien y aspirar siempre a obtener el mejor resultado, en los cupcakes como en cualquier otra cosa.
¿Mi consejo? Dejar la manteca fuera de la heladera el tiempo que sea necesario, por más que haga frío y tengan que pasar varias horas; hay que preverlo con tiempo. Son pequeñeces que una va aprendiendo con la experiencia y pueden cambiar totalmente la cara de nuestros cakes y, por supuesto, de quienes los prueben. Es genial compartir recetas pero también admitir los errores, ya que de los desaciertos se puede aprender tanto o aun más que con los logros y cakes perfectos. Lo que cuenta es seguir intentando, hornear, hornear, hornear para aprender y ...¡porque es delicioso!



